Misterios Dolorosos

Martes y Viernes

  misterios dolorosos

« Los Evangelios dan gran relieve a los misterios del dolor
de Cristo. La piedad cristiana, especialmente en la
Cuaresma, con la práctica del Via Crucis, se ha detenido
siempre sobre cada uno de los momentos de la Pasión,
intuyendo que ellos son el culmen de la revelación del amor
y la fuente de nuestra salvación. El Rosario escoge algunos
momentos de la Pasión, invitando al orante a fijar en ellos
la mirada de su corazón y a revivirlos. » 
*
(Rosarium Virignis Mariae, Juan Pablo II, Cap. II, 22)

 

oracion en el huerto

I. La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní

La Oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní

« Entonces les dice: ‘Mi alma está triste hasta el punto de morir; quedaos aquí  y velad conmigo’. » (Mt 26, 38)
(Rosarium Virignis Mariae, Juan Pablo II, Cap. II, 22) 


Meditación

« El itinerario meditativo se abre con Getsemaní, donde Cristo vive un momento particularmente angustioso frente a la voluntad del Padre, contra la cual la debilidad de la carne se sentiría inclinada a rebelarse. Allí, Cristo se pone en lugar de todas las tentaciones de la humanidad y frente a todos los pecados de los hombres, para decirle al Padre: «no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Lc 22, 42 par.). Este ‘sí’ suyo cambia el ‘no’ de los progenitores en el Edén. Y cuánto le costaría esta adhesión a la voluntad del Padre… » . *

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

 flagelacion

II. La Flagelación

La Flagelación

« Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle. »  (Jn 19, 1)
(
Los misterios dolorosos del Rosario, Ángelus, Juan Pablo II, 30.10.1983).


M
editación

« En los misterios dolorosos contemplamos en Cristo todos los dolores del hombre: en Él, angustiado, traicionado, abandonado, capturado aprisionado; en Él, injustamente procesado y sometido a la flagelación; en Él, mal entendido y escarnecido su misión; en Él, condenado con complicidad del poder político; en Él conducido públicamente al suplicio y expuesto a la muerte más infamante: en Él, Varón de dolores profetizado por Isaías, queda resumido y santificado todo dolor humano. » *

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

 coronacion de espinas

III. La Coronación de Espinas

La Coronación de Espinas

« …y, trenzando una corona de espinas, se la pusieron
sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y
doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo:
‘¡Salve, Rey de los judíos’. » 
(Mt 27, 29)
(VITA CHRISTI. Un breve sumario de los principales misterios de la vida de Cristo.
Preámbulo para antes de la Vida de Cristo, Fray Luis de Granada)

 

Meditación

« Acabado el martirio de los azotes, comiénzase de nuevo otro no menos injurioso, que fue la coronación [de espinas]. Porque vinieron a juntarse allí todos los soldados… a hacer fiesta de los dolores e injurias del Salvador, y tejiendo primeramente una corona de espinas, hincáronla por su sacratísima cabeza, para que así padeciese con ella con una parte sumo dolor, y por otra suma deshonra. » *

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

cruz a cuestas

IV. La Cruz a Cuestas

La Cruz a Cuestas 

« … y Él, cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se llama Gólgota. » (Jn 19, 17)
(Homilía de S.S. Juan Pablo II en la Jornada del Perdón del Año Santo del 2000, 6)


Meditación

« ‘Dios tanto amó al mundo que dio a su Hijo único’. ¡Éste es en síntesis, el significado, del misterio de la redención del mundo! Hay que darse cuenta plenamente del valor del gran don que el Padre nos ha hecho en Jesús. Es necesario que ante la mirada de nuestra alma se presente Cristo, el Cristo de Getsemaní, el Cristo flagelado, coronado de espinas, con la cruz a cuestas y, por último, crucificado. Cristo tomó sobre sí el peso de los pecados de todos los hombres, el peso de nuestros pecados, para que, en virtud de su sacrificio salvífico, pudiéramos reconciliarnos con Dios.» *

1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

 muerte en la cruz

V.  Jesús muere en la Cruz

Jesúmuere en la Cruz

« …y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: ‘Padre, en tus
manos encomiendo mi espíritu» y, dicho esto, expiró’. »  
(Lc 23, 46)
(Vía Crucis celebrado en Roma, Juan Pablo II)


M
editación

« He aquí el hombre, el Rey de los judíos, el unigénito. Él mismo se ha desnudado para asumir la condición de siervo que da la vida por sus amigos, por los enemigos, por cada ser humano, ha tomado sobre sí,  sobre su cuerpo torturado, agotado, ofrecido sin reservas; toda esa violencia que llevamos dentro, todo el peso de nuestros rechazos, de nuestras rebeldías, de las traiciones, de los fracasos y nos abre para siempre la fuente del perdón, las puertas del Reino de los Cielos. » *1 Padre Nuestro,  10 Avemarías,  1 Gloria al Padre.

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