El Aborto

Para iniciar de la manera prudente éste tema tendríamos que tomar en cuenta lo que Dios nos exige, como su creación que somos, en su Palabra, la cual está llena de Amor, Sabiduría y Misericordia.

  • Antes de haberte formado yo en el seno materno, te conocía, y antes que nacieses te había consagrado. (Jr. 1: 5)
  • Y mis huesos no se ocultaban, cuando era yo hecho en lo secreto, tejido en las honduras de la tierra (Salmo 139: 15)

El aborto, que no es más que la terminación ilícita, de una vida humana que recién ha iniciado. Vida que por medio del Don de la concepción dentro del cuerpo de una mujer se ha hecho posible, y que su único medio de defensa natural contra su propia existencia es su madre. El aborto no solo atenta contra la voluntad divina, de la creación y procreación y que al mismo tiempo rechaza drásticamente la santidad humana, sino que se pisotea en todo sentido el quinto mandamiento de la Ley de Dios, no matarás. Cuya consecuencia aleja al ser humano de los beneficios divinos de vivir bajo la Santa Gracia de Dios.

En el momento en que Dios nos crea a su imagen y semejanza, nos permite desde nuestra concepción compartir esa intimidad personal, como vida única, con nuestro creador. Es una unión que ninguno ni nadie puede romper, como la relación de Cristo con su Iglesia. Somos de Él, y estamos siendo llamados constantemente por Dios mismo a participar y compartir de su amor y su divinidad, como consecuencia a nuestra obediencia, lealtad y fidelidad a sus mandamientos y enseñanzas.

¿Entonces, porqué somos capaces de tomar la vida de un indefenso? Esta pregunta, nos la hacemos muchos. Si la mayoría de nosotros nos impactamos al ver a un animal, maltratado, descuidado o atropellado. ¿Qué podemos sentir cuando vemos a un niño maltratado, olvidado, descuidado, sufriendo una enfermedad terminal? Esos sentimientos de tristeza de cólera o hasta impotencia brotan en nosotros por el simple hecho de que dentro de nosotros llevamos inscrita esa ley divina de amarnos, protegernos, respetarnos, de hacer el bien y por ultimo de sentir misericordia por los demás como el mismo Jesucristo sintió por nosotros.

Hay muchas razones por las cuales se siguen cometiendo estos atropellos a la vida humana. Dentro de los factores esenciales se encuentra la falta de conciencia Cristiana. No importando cuales hayan sido los factores que causaron esa falta de conciencia, creo firmemente que se deben de considerar las siguientes:1 Falta de guía, afecto, atención y formación religiosa Cristiana en nosotros como padres para poder transmitir ese conocimiento fundamental a  nuestros hijos y a personas que profesan religiones que no están fundamentadas en el temor A Dios y el respeto a la vida; 2Caer en el engaño de muchos movimientos creados y subsidiados por entidades gubernamentales, que promueven el aborto, escondiéndose bajo falsos argumentos de protección y salud para la mujer, entre estos movimientos se encuentra el movimiento Feminista; 3 los medios de comunicación que constantemente están bombardeando a nuestro niños, jóvenes, y adultos . Los primeros dos se encuentran viviendo una etapa de formación, en donde lo que oyen y ven influirán sus valores morales y virtudes humanas para el resto de sus vidas.4 y por último, la ignorancia involuntaria o voluntaria.

Estamos viviendo una cultura de muerte, en donde el engaño y el peligro no se encuentran solo en la calle sino dentro de nuestras casas, en la televisión, la radio, el internet y los dispositivos inteligentes de comunicación. Los programas de televisión, las canciones que se escuchan, la información engañosa que esta al acceso de todos en el internet; están enviando un claro mensaje a nuestra comunidad, en donde se les hace creer que tener relaciones sexuales a temprana edad o fuera del matrimonio es simplemente una moda a seguir, y que las consecuencias no deseadas de dichas relaciones se solucionan tomando una pastilla, píldora o yendo a una clínica a eliminar “el producto” del pecado.

El pecado no solo nos aleja de Dios, sino que nos envuelve de tal manera que un pecado nos lleva a cometer otro pecado más grande. Por ejemplo, el pecado tener una relación antes o fuera del matrimonio nos puede llevar a cometer el pecado de quitarle la vida a un ser que aun no se puede defender. Las implicaciones del pecado son graves y sólo la misericordia Divina nos puede abrir los ojos del alma para que podamos reconocer nuestro pecado, el cual, nos lleva de inmediato al arrepentimiento y buscar en el Sacramento de la Confesión para ir al encuentro deseado del perdón de nuestra ofensa.

Ahora, el pecado, no solo en la sociedad europea, americana, sino que en la latinoamericana, se ha hecho tan común, que muchos cambian su criterio de lo que es pecado, y en su tergiversada forma de pensar, el pecado deja de ser pecado. En esta instancia me enfoco específicamente a los pecados de fornicación, adulterio que llevan directamente en muchas ocasiones a violar en quinto mandamiento (no matarás) a una vida que aun no ha nacido ya sea en su estado de embrión o feto. Es tan común ver en los medios cometiéndose dichos pecados que muchos no somos capaces de darnos cuenta que el enemigo astutamente ha logrado instalar sus maniobras engañosas dentro de estos medios. Y estos se encargan de difundirlas alrededor del mundo como un virus contagioso, contaminando a miles de millones de personas.

Solo en EEUU estamos a tan sólo dos puntos porcentuales de ser una minoría. En las últimas elecciones presidenciales se realizó una estadística, en donde el 49% de los votantes están a favor del aborto y del matrimonio homosexual como otras legislaciones controversiales. Esto nos indica claramente hacia dónde vamos, por ende nos indica claramente que debemos ponernos en oración y en las manos de la Santa Trinidad, nuestra Madre la Virgen María, y todos los Ángeles y Santos del cielo, para encontrar las medidas que como iglesia debamos tomar.

El tema del aborto, continuando brevemente con lo mencionado anteriormente, toma otra dimensión cuando éste crimen se encuentra apoyado por gobiernos liberales que han logrado establecer sus agenda políticas, como legalizando el aborto ilícito. La mayoría de los gobiernos alrededor del mundo tienen la obligación de proteger ciertos derechos inalienables al ciudadano, como es el derecho a la vida. Sus Constituciones inéditas están fundamentadas y escritas en creencias y doctrinas puramente Cristianas. Vemos, y no podemos creer la ironía de un Gobierno que protege la vida humana, y que al mismo tiempo sus Cortes Supremas y jueces actuales aprueban leyes que le arrebatan la vida a un inocente.

Este tema lo puedo seguir escribiendo utilizando un sinfín de argumentos en contra del mismo, pero quiero que ustedes hermanos me dejen su comentario y expresen sus opiniones de este tema y si ustedes tienen alguna duda o pregunta estaré gozoso de poderles responder y brindarles la información que necesitan. Que Dios nos ilumine, nos de la fortaleza para luchar contra el mal, que diariamente nos acecha. Bendiciones a todos…

9¡Yo te lo mando! ¡Animo, sé valiente! No te asustes ni te acobardes, que el Señor, tu Dios estará contigo en todas tus empresas.

 

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